
A mi amado Hijo Francisco Javier:
Tus ojos son tan bellos, y tu mirada
Me da paz, tu rostro y tus cabellos
me dan
ansia de eternidad
Una hermosa noche
envuelta en sueños de juventud,
una suave luz iluminó mi existir
vi el cielo abrirse
como se abre una flor,
anunciando la primavera
que pondría color a mi corazón.
Te vi envuelto en blancos pañales
como el mismo niño Jesús,
y dos manos fuertes
te me entregaban con amor.
Extendí
mis brazos débiles
para recibirte con amor.
con el rostro anonadado
di gracias a mi Señor,
por darme la fuerza para recibir tal don.
Fui feliz cuando supe que latías dentro de mí,
Y aunque una nube fugaz pretendió
ocultar ese fulgor,
el resplandor del sol fue más
grande que nos envolvió con su calor.
Naciste un cuatro de marzo,
al empezar un nuevo día y
quien lo diría si yo ya te quería
que al escuchar tu llanto
en vez
de pena sentí alegría
y luego, después, recién lloraría.
Con tu año y cuatro meses
entre besos y caricias,vemos como creces
con tu ternura y alegría, van
van pasando los días.
en el hogar que viniste a alegrar.
Hoy puedo decir:
¡Gracias Padre mío por este hermoso
Niño, que tu amor me dió y que en sueños se me anunció!.
CELA.
Julio 1990.
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